VALENCIA FALLAS 16 a 19-3-65

 "Con Julio Aparicio ha vuelto una etapa gloriosa de la fiesta, el oficio hecho arte, poderío y casta desbordante de un torero que se siente figura " 

 

 

Dia 16 de Marzo de 1965

 "El imperativo de una afición que es casi un sacerdocio..." 

    6 Toros del Conde de la Corte

    - Julio Aparicio
    - Diego Puerta
    - Santiago Martín El Viti.

LA VUELTA DEL MAESTRO

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Valencia, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 16-3-65

     Julio Aparicio ha vuelto a los ruedos y en su primera actuación no quiere que en ningún momento se piense que vuelve a los ruedos por algo más que el imperativo de una afición que es casi un sacerdocio. Con Julio Aparicio ha vuelto una etapa gloriosa de la fiesta, el oficio hecho arte, poderío y casta desbordante de un torero que se siente figura y que quiere que así se le considere. Porque Julio Aparicio es un toreo que torea, que lidia, que puede porque sabe, sacar partido a muchas reses, que sabe torear de acuerdo con los eternos postulados de la tauromaquia. En esta primera corrida de toros fallera está en plan figura y como tal acepta la responsabilidad que esto acarrea. Dos años ausente de los ruedos y ha vuelto con el firme propósito de seguir siendo Julio Aparicio. Y para que no se le pueda echar nada en cara, una corrida de toros seria, cuajada, con raza del Conde de la Corte. Una corrida para templar su bien dispuesto ánimo, para constatar valores y valías.

     Al primero lo ha toreado de forma magnífica con el capote en verónicas en las que ha dado todo un curso de lo que es y debe ser la suerte fundamental con el capote. Perfecto juego de brazos, conjunción admirable entre el toro que acomete violento y el juego armonioso del percal que sabe llevarle y traerle a su antojo. Y con la muleta, ya con el público percatado de que venía de veras, una faena de auténtico maestro. Un faenón en el que el genio de Pardiñas ha brillado con fulgores de auténtico astro. Una faena en la que la suavidad, el temple y el mando han formado la trilogía admirable de una obra cumbre. Y junto a la perfecta armonía del toreo fundamental, las ganas, el florecer de una casta arrebatadora en adornos y desplantes que han llevado a los aficionados que llenaban la plaza a los mayores entusiasmos. Una gran estocada y se desborda el entusiasmo y se concede al maestro la oreja de su enemigo, con fuerte petición de más trofeos y protesta final a la presidencia por no otorgarlos. Y como para dar justa medida de su capacidad torera, en el cuarto, un toro que saltó de salida al callejón y que hizo una pelea incierta en su corta arrancada, otra labor de primer orden, iniciada con unos capotazos magistrales para recoger al manso animal y culminada con una sabia y poderosa faena, en la que se empleó de firme en un toreo de autenticidad y pureza nada comunes en series de muletazos sobre la zurda en los que llevó superiormente toreado a su enemigo. Faena de gran mérito que se premió con oles y ovaciones que acallaban la música torera, pero que no tuvo el adecuado premio de trofeos por precisar el espada de dos pinchazos antes de lograr la estocada. Hubo petición de oreja y vuelta al ruedo triunfal.

     Diego Puerta ha estado animoso y valiente durante toda su actuación. Su primero saltó limpiamente al callejón e hizo después una aceptable pelea con los montados. Buen toreo con el capote que se jalea y una faena muy meritoria en la que el diestro se arrima y aguanta de verdad las cortas acometidas de la res, que en una ocasión le achucha peligrosamente. Media delantera y descabello y se le obliga a saludar desde el tercio. Al quinto le formó una escandalera al torear de salida en verónicas de gran calidad. Lo llevó al caballo por chicuelinas galleadas y en ambas ocasiones hubo de corresponder a las ovaciones con saludos montera en mano. Poca fuerza tuvo la res, que en los muletazos de tanteo rodó por la arena. Después, a fuerza de aguantar, le sacó una bien trabada faena en la que jugó preferentemente la mano diestra entre la natural complacencia de la multitud. El sevillano estuvo garboso y torerísimo y cuando murió su enemigo de efectos de media estocada, se le otorgaron las dos orejas y dio triunfal vuelta.

     Y, los contrastes de la fiesta. A Santiago Martín "El Viti", As indiscutible e indiscutido de espadas, le han echado su primer toro al corral. A estas horas toda Valencia como España entera al conocerse la noticia, no ha salido de su asombro. Era un toro palurdón, sin clase, un toro de esos que salen a las plazas con el signo de la adversidad sobre su piel- Un toro que de salida se frenó en los capotes, un toro de corta arrancada, sin celo, un toro de los que traen de cabeza al más pintado. Pero con tener el toro peligro, con ponerle una y otra vez los pitones en el pecho al de Vitigudino, el torero anduvo con él sobrado, dominando siempre la situación. Pero el toro tenía sentido, ese sentido que da la edad y cuando tras laboriosa faena de poderoso aliño se dispuso Santiago a matarlo, el toro se aprestó a hacer esto imposible y no dejaba meter el brazo al salmantino. Un toro que no se deja matar por un torero que es maestro consumado de la suerte suprema. Un regalo. Una y otra vez intentó el Viti meterle el brazo, pero otras tantas veces le echó el toro la cara arriba y no le dejaba pasar. Y así fue como fueron pasando rápidamente los minutos y el espada que no quería matar a golletazo, su sentido de la honradez selo impedía, vio cómo saltaban al ruedo los mansos y retiraban a su enemigo. Un auténtico enemigo, un toro al que ni tan siquiera pudo matar Santiago Martín "El Viti", As de espadas del toreo actual. Cómo sería la cosa que al retirarse al callejón el diestro, los aficionados le aplaudieron con calor.

     No fue mejor el que cerró plaza, al que toreó deforma imponente a la verónica entre los fuertes oles de la multitud. El comienzo de la faena abrió como una puerta a la esperanza. Cuatro doblones magistrales en los que llevó superiormente toreado a su enemigo. Pero el toro era manso, soso y sin clase y no quería colaborar con el espada al que buscó en todos los terrenos llevado de un afán de desquite que no pudo llegar por la nula colaboración de la res. Pinchazo, media y descabello precisó Santiago y los admiradores, que en Valencia como en todas partes tiene El Viti, le mostraron su descontento, un descontento que era más desencanto que otra cosa. Otra corrida le queda al torero charro y en ella dará, a poco que le embistan los toros, prueba evidente de su condición de primerísima figura del toreo.

     Aparicio, y Puerta salieron en hombros. Los toros del Sr. Conde de la Corte dieron el juego que queda reflejado en el comentario. Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro detén, servidor, les desea muy buenas noches.-

 Dia 17 de Marzo de 1965

LA SUERTE SUPREMA

"Una corrida pareja en su bronca mansedumbre, que ha hecho alardes de su esplendida puesta a punto para el salto al callejón."

  6 Toros de Herederos de Carlos Núñez

    - Julio Aparicio
    - Jaime Ostos
    - El Pireo.

Comentario a la segunda corrida de toros fallera, según la manera de ver de Curro Detén, servidor de ustedes. 17-3-65

     Se ha lidiado esta tarde un encierro de los herederos de don Carlos Núñez. Una corrida pareja en bronca mansedumbre, que ha hecho alardes de su esplendida puesta a punto para el salto al callejón. Los toros segundo, cuarto y sexto han batido todos los records conocidos sobre el particular, hasta el punto de que creíamos estar viendo una prueba hípica con saltos de obstáculos más que una corrida de toros. Los que no han saltado, se han emplazado y todos han ofrecido pocas ocasiones para el lucimiento a los espadas alternantes que además, han tenido que luchar contra el fuerte viento reinante. Suspenso, pues, al encierro de Don Carlos Núñez.

     Decíamos ayer que Julio Aparicio no ha vuelto para cortar el cupón de una bien cimentada fama y de un reconocido prestigio. Esta tarde ha dado pruebas evidentes de ello al torear con poderío y sapiencia indudable a su primero, un toro de corta y peligrosa acometida. Uno de esos toros que se quedan bajo el engaño y se revuelven en un palmo de terreno. Pero el maestro de Pardiñas es un torero como la catedral de Burgos, pongo por ejemplo de monumentalidad, y pese a que el toro no se prestaba al lucimiento y le ponía los pitones en el pecho, le ha cuajado una más que valerosa faena, en la que ha empleado ambas manos con arrojo y maestría indudable. No habíamos visto un toro más bronco, ni un torero con más deseos de entrega. Mató de tres pinchazos y estocada y se le ovacionó con fuerza. Pero donde Julio Aparicio llegó a las más altas cimas del éxito, fue en el cuarto de la tarde. Un toro mansurrón y cobarde que saltó dos veces al callejón y llegó a la muleta gazapeando como un condenado a más de vencerse por el derecho de forma peligrosa. Pero el maestro sigue en pié y a fuerza de valor, dominio, sabiduría y poderío, ahormó, transformó y enseño al toro a embestir, aunque lo hiciese con aspereza. Y así fue como a fuerza de aguante, de arte y torería fue cuajando una de las más emotivas y meritorias faenas que recordamos. Y la mano izquierda de Julio Aparicio nos recreó con un formidable toreo al natural e pases largos, templados, torerísimos en los que se pasó el toro por la faja en un alarde de majeza insuperable. La faena, la espléndida labor torera de Julio, caló hondamente en los tendidos y las aclamaciones y los oles hacían callar la música torera. Tras vistosos adornos finales, adobo sabroso de la magnífica labor, cuadró Aparicio a su enemigo, marcó los tiempos a la perfección, cruzó limpiamente y enterró todo el acero en la cruz de su enemigo. Subió de punto el clamor de las gentes y la plaza floreció de pañuelos. Después vino lo de no acertar el descabello hasta el cuarto empujón y vimos que Julio Aparicio era premiado con petición de oreja por parte de los buenos aficionados y por el aplauso unánime de público y afición en la vuelta al ruedo.

     Jaime Ostos ha tenido en primer lugar que luchar contra el viento, enemigo mortal de los toreros y contra la bronca mansedumbre de su saltarín enemigo. Pero Jaime es torero que no repara en gestos de casta y a la que le faltaba al toro, opuso la suya para torear por verónicas y chicuelinas que enfebrecieron a los aficionados. Era tan manso el toro que tras recibir la primera vara, saltó de nuevo al callejón. Con la muleta realizó el astigitano una labor pletórica de gallardía y majeza, de bien torear. Una faena iniciada por ayudados y continuada por naturales de largo trazo y redondos de curvatura espléndida y temple de asombro. Pero también estaba dispuesto por el destino que Jaime no recogiera la lógica recompensa de su éxito y la espada en tres pinchazos y estocada final, dejó la cosa en una gran ovación que recogió desde el tercio. Con el quinto, bien poco pudo hacer. El toro, que de salida se emplazó en los medios, llegó a la muleta doblando las manos y defendiéndose echando la cara arriba y venciéndose por ambos pitones. Tuvo exposición la faena y cuando pasaportó al de Núñez de pinchazo y estocada, nuevamente fue premiado con una gran ovación.

     No ha tenido suerte El Pireo en esta su primera aparición en el coso de la calle de Játiva como matador de toros. El fuerte viento reinante y la mansedumbre, mal estilo y peligrosidad de sus enemigos, han impedido al fino torero dar justa medida de su calidad. No obstante, el muchacho ha estado animoso y ha buscado por todos los medios ocasión de lucimiento, como al torear a la verónica a su primero y en algunas series de muletazos muy bien ejecutados. Con la espada se mostró seguro ya que mató a su primero de una gran estocada y al que cerró plaza de pinchazo y estocada. Ovación al canto en el tercero y palmas con mezcla de pitos en el que cerró plaza.

     Y por hoy nada mas, Curro Fetén, servidor, les desea a todos ustedes muy buenas noches.-

 

Dia 18 de Marzo de 1965

SOPLÓ EL MONCAYO

"Ha soplado el Moncayo fuertemente y ante su fuerza arrolladora nada han podido ni la mansedumbre ni la mala casta de los que le han tocado en suerte al diestro aragonés Fermín Murillo..."

  6 Toros de D. Fermín Bohórquez

    - Jaime Ostos
    - Fermín Murillo
    - Diego Puerta

Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Valencia, tercera fallera, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 18-3-65

     Otro encierro andaluz que ha dado pésimo juego para los toreros. Una corrida sin casta de la buena, deslucida, de corta y bronca arrancada que no ha ayudado nada a los espadas alternantes. Don Fermín Bohórquez tiene que tratar por todos los medios de seleccionar lo que tiene. También ha habido, como ayer, toros saltarines y en conjunto con su bronca mansedumbre han deslucido la labor de los toreros.

     Así Jaime Ostos, primer espada del interesante cartel, que ha llenado la plaza hasta la bandera, no ha podido alcanzar el triunfo que con fe buscaba. Su lote ha sido el de peor estilo, el de más deslucido juego. El que abrió plaza buscaba el bulto como un condenado e hizo pelea de manso. Bien toreó a la verónica, aunque a trueque de un serio revolcón que bien pudo costarle un percance. Siguió enrabietado y le realizó una valerosa faena a prueba de coladas. Mató de pinchazo, media y estocada a la segunda y se le aplaudió. Veroniqueó también entre aplausos al cuarto de la tarde, pero el toro llegó a la muleta con nula arrancada, revolviéndose en un ladrillo y queriendo coger. Jaime se la jugó en una faena temeraria a la que puso remate de pinchazo y una gran estocada. Esta vez el descabello se atravesó y dio lugar a que le avisaran, pues el toro se amorcilló y no hubo forma de que se descubriera para ejecutar la suerte de la cruceta. Otra vez el descabello que empaña, para el que no lo ha visto, una valerosa labor. Con toros imposibles el torero de Écija sale de la feria dejando constancia de su madurez y puesta a punto.

     Y ha soplado el Moncayo fuertemente y ante su fuerza arrolladora nada han podido ni la mansedumbre, la mala casta y el feo estilo de los Bohórquez que le han tocado esta tarde al diestro aragonés Fermín Murillo. Dos toros de gemelas características. Dos toros a los que ha toreado muy bien con el capote en lances clásicos y en los que ha llevado la lidia con un sentido y una capacidad asombrosa. Había que exponer, que jugársela en ambos y Murillo, a fuerza de porfiar, de consentirles a sus enemigos,  ha ido tejiendo dos emotivas y dramáticas faenas. Dos trasteos muleteriles en los que ha llevado superiormente toreados a sus enemigos en series de muletazos en los que ha ido dando más y mejor desarrollo a los pases fundamentales, redondo y natural. Los toros se le quedaban muy cortos, se le revolvían en un palmo, pero Murillo a fuerza de valor y torería iba dando más y más dimensión a los muletazos, sin importarle que en los remates los toros le pusieran los pitones en el pecho. La bizarra y emotiva labor tuvo adecuado eco en los tendidos y las manifestaciones admirativas hacia el torero de Aragón fueron creciendo hasta desembocar en una auténtica apoteosis. Firme la espada -estocada en su primero y otra con refrendo de descabello en el cuarto- Fermín Murillo paseó la oreja de ambos enemigos en triunfal vuelta al anillo. Y es que está en plan de no dejarse arrebatar el privilegiado puesto que ocupa. Puesto que ha ganado por su propio esfuerzo, por su propia valía, por su auténtico valor y por imperativo de un oficio que es base y fundamento de una personalidad de auténtico e indiscutible torero.

     Y Diego Puerta, el saleroso torero sevillano, curado de vicios innecesarios, puesto y dispuesto a seguir el camino que siempre llevó, sin trucos efectistas, sin mentir en la cara del toro, se ha peleado en su primero, un toro que frenaba ante los engaños y echaba las manos por delante para quedarse en mitad de la suerte. Un toro a la defensiva y un torero que no estaba puesto a la reserva, a la espera del viaje fácil de su enemigo, entre otras cosas porque no lo tenía. Mató a este toro de media delanterilla y se le ovacionó. Pero no es el sevillano, curado de antiguos consejos que le apartaban del camino duro del toreo para pasar por la senda fácil del recurso y del truco, torero que deje pasar una tarde sin dejar muestra palpable de su primerísima categoría. Y así en el que cierra plaza, la puso boca abajo al torear a la verónica y al quitar por lances de delantal. La ovación es de gala y todos, los que no vieron que el toro había ido a regañadientes tras el capote, esperaban la faena de relumbrón. No vino. No pudo venir porque el toro no era nada claro. Se puso a la defensiva e iba más al bulto que tras el engaño. Lo intenta todo y ante la imposibilidad de lucimiento, lo despacha de dos medias y descabello y escucha palmas.

        Y ahora cerramos este comentario a la corrida de hoy con una noticia interesantísima. Santiago Martín El Viti firmó ayer tres corridas para la feria de Julio Valenciana. Su cartel es enorme, tanto que ya no quedan entradas para su segunda actuación. Y ya sólo decirles que Fermín Murillo, triunfador rotundo del festejo, fue paseado en hombros al final del festejo y llevado así hasta el hotel.

 

Dia 19 de Marzo de 1965

CURRO GIRÓN Y EL VITI CORTAN OREJAS

" La ovación y el alegre repiquetear de las castañuelas de sus paisanas, formaron un fondo emotivo y entrañable para el torero salmantino."

  6 Toros de D. Álvaro Domecq

    - Curro Girón
    - Fermín Murillo
    - Santiago Martín El Viti.

 

GRANDIOSA FAENA DE MURILLO NO CORONADA POR EL ACERO. EL VENEZOLANO SALIO EN HOMBROS.

Comentario a la cuarta y última corrida de toros de las fallas valencianas según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 19-3-65

     Por fin han salido toros con casta y nobleza. La corrida de D. Álvaro Domecq ha dado buen juego para los de a pié y han cumplido extraordinariamente con los montados. Tres toros se han dejado torear y los otros no han tenido otro defecto que el de quedarse cortos, pero sin peligrosidad.

     Curro Girón, el valeroso y siempre triunfador torero venezolano, ha tenido una completísima actuación, tanto al torear con el capote, como al prender banderillas con su habitual maestría. Curro ha estado siempre en torero, en valiente y en artista, tres cualidades que le hacen ser siempre torero al que se ve con agrado. Dicen que tiene mucha suerte con los lotes, pero hay que pararse a pensar que poniéndose donde él se pone, exponiendo lo que expone, buscando con ese afán el éxito, el triunfo es muy difícil que se le resista. Así esta tarde triunfal para el cóndor venezolano ha sido un canto mas a la entrega total de un torero que sigue pisando firme, sin un solo bache pese a su juvenil veteranía que le hace estar de vuelta de favores y de triunfos al socaire de una novedad pasajera. Curro Girón permanece inmutable en el favor de los públicos y ello se debe a que nunca va por el camino fácil del desánimo, por la senda de la comodidad. Sus dos trasteos muleteriles han merecido los oles y las ovaciones más clamorosas. Ovaciones y oles que hacían inútiles los esfuerzos se la banda de música para dejar sentir sus notas. En ambos toros realizó faenas de vibración y templanza y cuando pasaportó a sus enemigos de sendas estocadas, se le premió con la oreja de cada uno de ellos, si bien también se protestó a la presidencia por no otorgarle más trofeos. Ni que decir tiene que recorrió el ruedo en triunfo y que al final, como decimos en el título, fue sacado en hombros.

     Sin lugar a dudas Fermín Murillo, el fino y elegante torero de Aragón, ha llevado a cabo en su primer enemigo una de las mejores faenas que hemos visto. Había levantado los mayores clamores al torear con el capote cuando requirió los trastos toricidas para finiquitar a su enemigo y tras breve trasteo por bajo, se dispuso a llevar a cabo un faenón de escándalo. Erguido, firmes las zapatillas toreras sobre la arena del coso valenciano, Fermín Murillo ha ejecutado derechazos, naturales y de pecho con majestad incuestionable, con dominio, temple y suavidad insuperable. El torero, recreándose en su propia obra, llevaba toreado superiormente a su enemigo. Muletazos en los que ponía la impronta de una categoría de auténtica figura del toreo que por fin se ha impuesto de forma categórica. Aquella plaza era un desbordamiento de entusiasmo de un público que consagraba al torero como figura. Pero la espada, firme y templada en el atacar con fe, no tuvo fortuna al clavar y cuatro pinchazos en hueso antes de la estocada, dejaron el premio, que era de máximos trofeos en triunfal vuelta al ruedo. Su segundo, saludado también con excelentes verónicas, llegó a la muleta quedándose muy corto, defendiéndose y desluciendo los esfuerzos del espada, que expuso lo indecible en derechazos y naturales a los que ponía gallardo remate de pectoral. Mató de pinchazo, estocada y descabello a la primera y escuchó una ovación que recogió desde el tercio. Fermín Murillo esta en plan de dar muchos días de triunfo al toreo y su nombre en los carteles es garantía de éxito.

     El alegre son de la flauta, el repiquetear acorde de las castañuelas de un grupo de muchachas con el típico atuendo de la mujer charra, saludó la aparición de Santiago Martín El Viti en los lances de saludo al tercero de la tarde. Y pareció como si Santiago quisiese rendir un homenaje a su tierra salmantina que tan hondo siente y se estiró en una serie de verónicas de calidad insuperable por el juego armonioso de los brazos y la conjunción perfecta, el atemperar la acometida del Domecq, con el temple que su capote imprimía. Fueron seis verónicas que promovieron otras tantas tracas triunfales que llegaron al entusiasmo cuando se echó todo el toro a la cintura en media verónica del más depurado corte belmontino. Nuevamente se lució al quitar por verónicas y la ovación y el alegre repiquetear de las castañuelas de sus paisanas, formaron un fondo emotivo y entrañable que al torero hubo de saberle a gloria