Jerez, Corrida del Arte 1-8-65

 Ver el cartel de "no hay billetes" en un festejo en el que no torea ningún torero revolucionario, no es corriente. Pero esta tarde en Jerez se ha puesto el codiciado cartelito. Y es que los nombres toreros de Antonio Bienvenida, Ordóñez y Romero, tienen fuerza más que suficiente para obrar esto 

Día 1 de agosto de 1965
 
6 Toros de Hºs Carlos Núñez
- Antonio Bienvenida
- Antonio Ordóñez
- Curro Romero
 
GRAN CORRIDA DEL ARTE DEL TOREO EN JEREZ 
 
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Jerez, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes. 1-8-65 
 
Ver el cartel de "no hay billetes" en un festejo en el que no torea ningún torero revolucionario, no es corriente. Pero esta tarde en Jerez se ha puesto el codiciado cartelito. Y es que los nombres toreros de Antonio Bienvenida, Ordóñez y Romero, tienen fuerza más que suficiente para obrar esto. El encierro de los herederos de Carlos Núñez, ha tenido mucho genio, han peleado en varas y para los toreros dieron el juego que quedará reflejado en esta breve crónica. Brevedad que impone el tiempo, pues el festejo ha dado comienzo a las siete de la tarde y entre la apoteosis torera y su duración normal, estamos pillándonos los dedos con el reloj. 
 
Diremos ante todo que Antonio Bienvenida ha tenido una de las tardes toreras más completas que le recordamos. Con el capote ha toreado de forma maravillosa a sus dos enemigos y con la muleta ha bordado el toreo más depurado que pensar puedan. El temple asombroso de su muleta, la maestría de su arte único, el arte inmarchitable de su clase, han provocado el clamor en los tendidos. Era un deleite verle adelantar la muleta para prender en ella a sus enemigos y tirar suave y lentamente de ellos en derechazos de gran calidad y naturales de asombrosa largura. Los aficionados, -todos lo eran esta tarde en Jerez-no cesaban en sus manifestaciones de entusiasmo. Estaban viendo torear de forma admirable a uno de los mejores toreros de todas las épocas y la cosa no era para menos. Mató a su primero de una entera sin puntilla y paseó por el ruedo las dos orejas y el rabo de su enemigo. Al cuarto lo pasaportó de tres pinchazos, media y descabello pero en honor a la gran faena, se le obligó a dar la vuelta al ruedo. Don Antonio, un favor: no se retire usted nunca!! 
 
Y Antonio I de Ronda, que tiene que luchar con el lote más incómodo del encierro. Su primero, cobardón, que buscaba la querencia de las tablas y hacía mucho hilo, y el quinto, que de salida saltó al callejón y era lo que se dice un toro "listo", de esos que quitan el hipo al más pintado. Pero el de Ronda, que pinta y dibuja el toreo como ninguno, no tiene hoy toro que le quite el hipo y está con este incómodo lote en plan de torero cumbre. Con el capote ingrávido, alado e inspiradísimo de Ordóñez, ha toreado de forma impresionante en verónicas de desmayado acento. Las ovaciones hacían crujir la plaza y Antonio una vez más, hacía gala de su temple armonioso, insuperable. Al segundo de la tarde le realiza una faena en la que la mano izquierda pone hondos matices toreros al cuajar series de naturales de pura gloria. El toro, reacio y asperillo, no es nada fácil, pero el rondeño, a fuerza de mando, de torería auténtica, le hace tomar el engaño en unos naturales de perfecto trazado. Con la derecha, los pases de pecho, los recortes y adornos acaban con el público entregado al gran artista. Una estocada basta para finiquitar a su enemigo y se le otorga el premio de las dos orejas con fuerte petición de rabo y vuelta triunfal. El quinto tiene peligro, se pone por ambos pitones y sabe más que Briján. Un toro como para andar de cabeza, pero Antonio anda con él poderoso, eficaz y dominador. Le realiza una faena enorme de sabiduría, en la que el torero manda siempre sobre su enemigo, al que domina y mata de pinchazo, estocada y descabello. Un señor torero y un torero señor. 
 
Curro Romero, al calor de sus partidarios, está en buen plan. Torea con el capote entre jalear de olés y ovaciones y con la muleta realiza dos faenas variadas y alegres. Y como tiene acierto con el acero en sus dos toros, se le otorgan las dos orejas de su primero y la oreja del que cierra plaza. Al término de la lidia de su primer toro, los tres espadas dieron la vuelta al ruedo y al final del festejo salieron en triunfo. La Corrida del Arte tuvo eso: Arte. 
 
Y por hoy nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea a todos muy buenas noches.-