FRANCISCO BARRIOS "EL TURIA"

…Y LLEGÓ “EL TURIA” 
 
Francisco Barrios “El Turia” 21 de marzo de 1954
 
La afición entera se ha venido preguntando en estos últimos meses quién es y de donde ha salido “El Turia”, por obra y gracia de tres triunfos clamorosos e inolvidables de la plaza valenciana. 
 
Cuando hizo su presentación en Valencia, era un desconocido del que únicamente sabían los valencianos que era de la “terreta”, porque así lo anunciaban los carteles. En Barcelona, los que viven cerca del mundillo taurino sabían algo más. Sabían que Paquito Barrios era un torero de una fuerte personalidad y de valor a toda prueba, como había dado buena muestra de sus aptitudes de torero al desorejar y además cortarle el rabo al primer novillo que mató en su vida, siendo ésta también la primera vez que se vestía de torero. Ocurrió la cosa el día 10 de mayo, alternando en novillada picada con Chacarte y Rafael Pedrosa, saliendo en hombros en unión de sus compañeros. Después volvió a torear por diversas plazas de menor cuantía, hasta que en el mes de junio, concretamente el día 7, volvió a Gerona con los mismos compañeros de cartel y volvió a cortar orejas y ser sacados en hombros los tres espadas. 
 
Y así siguió toreando novilladas picadas y sin caballos, pues aun cuando el torero era una gran promesa próxima a la realidad esplendorosa, no estaba lo que en términos taurinos se dice “hecho” y había que placearlo. Cuando su apoderado D. Domingo Fernández creyó que el torero estaba a punto, le llevó a valencia con una novillada de Lancha, en la que triunfó de forma clamorosa al cortarle a su primer novillo las dos orejas, rabo y pata, tras un faenón en el que El Turia llegó a las más altas cimas de la perfección torera. Una nueva salida a la plaza valenciana, esta vez sin suerte con el estoque, lo que le ocasionó escuchar dos avisos, pero las dos grandiosas faenas que instrumentó fueron de una hondura y de un sabor tal, que el público entusiasmado lo sacó en hombros de la plaza, al igual que la tarde de su presentación. 
Pero sólo habían sido dos actuaciones y “El Turia” quería dejar bien sentado que su éxito no había sido producto de la suerte o de alguna circunstancia favorable, pues justo es reconocer que en ninguna de sus actuaciones le cupo en suerte un toro que le permitiese bordar el toreo, con lo que su triunfo se acentuó aún más, al presentarse como un lidiador inteligentísimo y un artista de desbordante inspiración. 
Capote y muleta se mueven en sus manos sin movimiento brusco, sin un mal gesto que descomponga la figura y con un temple y un dominio tal que permite contestar a la pregunta que se viene haciendo la afición entera con la siguiente frase: Francisco Barrios “El Turia” es un caso insólito en la historia del toreo. Es un Domingo Ortega adaptado a las exigencias modernas.-
 
Crónica de la novillada.
 
Los espectadores que llenaban la plaza eran arrastrados por la corriente que se extendía por todos los ámbitos de la plaza barcelonesa de Las Arenas. Remolinos de entusiasmo ante la belleza de los lances y muletazos de este nuevo maestro en el difícil arte de lidiar reses bravas. 
Mucha expectación había por presenciar esta corrida y en verdad que las esperanzas de los espectadores no se han visto defraudadas. Habían oído hablar de los recientes éxitos de El Turia en Valencia y estaban pendientes de su reaparición. La personalidad y el empaque torero de Francisco Barrios El Turia ha calado muy hondo en la afición barcelonesa. Y cuando un torero gusta en Barcelona, puede decirse que va marcado con el marchamo de la fama y la gloria. Y es que este chiquillo de aire ausente, que parece mirar con curiosidad todo, este muchacho que sin dar la menos importancia a lo que estaba haciendo, agradecía modestamente las ovaciones del respetable, había triunfado de forma apoteósica en sus dos toros ante el entusiasmo de cuantos hoy ocupaban los tendidos. 
 
Los que no creían en él y los que el día de su debut supieron ver los destellos de su arte, han quedado plenamente convencidos y a la salida de la plaza, en todos los labios estaba el nombre de Francisco Barrios El Turia, el torero del alboroto, la polémica y las actuaciones triunfales. 
 
Por todo eso El Turia cuanta en Barcelona desde el domingo con millares de partidarios. Porque deja regusto su toreo, porque se le recuerdan sus naturales, sus pases de pecho, sus ayudados y todo cuanto hace y crea este torero genial. No se cansa uno de recordar su pasada actuación. Su pase cambiado al primer novillo, pleno de elegancia y naturalidad y ese otro muletazo inverosímil, que es la “turiana”. Pero es que además se destapó como un gran estoqueador. Ahí quedaron como muestra las dos que le valieron para despachar a sus dos enemigos y todo cuanto hizo esta tarde triunfal el torero valenciano. Y cuando lo pasean en hombros en unión de Posada, justo es decir que a su torno se agrupan casi la totalidad de los capitalistas que saltaron a la plaza con el público puesto en pie aplaudiendo las dos orejas cortadas al que cerró plaza, como antes había sido premiado con la oreja de su primero.