DÁMASO GÓMEZ. 25-5-1953

TRIUNFAL ALTERNATIVA DE DÁMASO GÓMEZ.

Barcelona,  25 de mayo de 1953

Para “Toros y Deportes”  Curro Fetén.

El cartel de esta segunda corrida de Pascua de Pentecostés,  ha tenido el alto tono de la alternativa de un novillero que pasa al escalafón superior con sobrados méritos. Dámaso Gómez, torero largo, profundo y lidiador poderoso.

En el rincón del anonimato querían dejar a este gran torero madrileño porque era un torero peligroso para los fenómenos “prefabricados” que de un tiempo a esta parte están tan al uso. Dámaso era sacado una y otra tarde de los carteles más importantes por los apoderados de las falsas figuras, que imponiendo el torete despuntado y anémico, también imponían al torero ejecutor de las normas del inmortal Llapisera. Si hay algo que reprochar a Llapisera, es que ha permitido que le copiasen sus trucos y desplantes hilarantes… Querían escamotear a la Fiesta una gran figura y si de otro se hubiese tratado, indudablemente lo hubieran conseguido. Pero como Dámaso Gómez sabía a donde iba y por qué iba, ha aguardado su momento, que no ha sido otro que el momento de los toreros y de los hombres: la época actual, que bien pudiésemos llamar de neoclasicismo, pues han vuelto las imperecederas normas del toreo a imperar de nuevo.

En este momento de resurgir de la fiesta, no podía faltar Dámaso con el inmenso caudal de sus conocimientos y de su arte personalísimo. Y ahí lo tenemos en primerísima fila desde esta tarde de su doctorado triunfal por todos los conceptos. Viene a poner las cosas en su sitio y a ocupar el puesto que le pertenece entre los mejores, del que fue alejado por las malas artes de los políticos del toro y que no permitirá que las figuras de laboratorio de los apoderados salgan al mercado dispuestas a dar el “camelo” a cualquiera.

Decir que esta tarde ha toreado maravillosamente es cosa por sabida, innecesaria. Ha cortado las orejas a cada uno de sus dos enemigos y ha dado triunfales vueltas al ruedo entre las ovaciones del respetable. Y eso que sus dos toros no eran de caramelo, pero Dámaso ha sabido corregir los defectos de las reses y los ha toreado como ha querido, corriendo maravillosamente la mano y componiendo la figura con naturalidad. Se puede decir que esta tarde, un gran torero, ha tomado la alternativa de manos de otro grande, Julio Aparicio y de testigo el fino torero sevillano Manolo Vázquez, con los que ha entrado en el escalafón de los grandes matadores de toros.

Los datos para la historia serían estos: Dámaso Gómez, luciendo un terno grosella y oro recibió en medio de una gran ovación los trastos de matar de manos de Julio Aparicio que vestía de caña y oro, cediéndole el toro “Bombonero”, negro zaíno de la ganadería de don Alicio Tabernero, de Villanueva de Cañedo, Salamanca, con divisa verde y marcado con el número 7. Con decir que salió de la plaza en hombros, creemos haber dado fin a la narración de la actuación del neófito, que como ya decimos, “viene a quitar muchos moños”.

Julio Aparicio, por no ser menos que su apadrinado, ha cortado las dos orejas de su segundo enemigo, como premio a una gran faena por naturales y derechazos de mucho sabor, reposados y mandones, seguidos de adornos y desplantes muy toreros y de otros no tanto, como el dar cabezazos al toro. Fuera de ese lunar de cabezazos, toda la labor de Aparicio ha estado presidida de la gran calidad que sabe impregnar a sus actuaciones. Y como con la espada estuvo certero, la presidencia le otorgó las dos orejas del bravo y noble cuarto toro, dando triunfal paseo por el ruedo. A su primero, segundo de lidia ordinaria, no le pudo hacer nada, pues pese a haberlo cuidado mucho no dejando que le diesen más que un puyazo y un solo par de banderillas, se le ha caído repetidamente por ser blando de manos, por lo que su labor no ha tenido el lucimiento apetecido. Lo mató pronto y bien.

A Manolo Vázquez se le ha ido de entre las manos, como por arte de brujería, un éxito de órdago a la grande. Ha sido en el quinto toro. El sevillano ha toreado primorosamente con la derecha en varias series de muletazos en redondo, citando completamente de frente y rematados con pectorales zurdos que han hecho las delicias del respetable. La música se ha cansado de tocar y la plaza era un continuo clamor de olés y ovaciones. Sus muletazos por alto y de costadillo han estado repletos de ese perfume que solo saben poner a su toreo los diestros de la ciudad del Betis. Un pinchazo desafortunado que descordó al toro, le ha privado del corte de la oreja, pero eso es igual, ha dado triunfal vuelta al ruedo y su papel sigue cotizándose como el que más. En el primero, que era peligroso le ha dado los muletazos justos y lo ha mandado al desolladero de una buena estocada.

La plaza, con una gran entrada, como no era menos de esperar. Los toros de don Alicio, nobles pese a que casi todos se han “acostado” un poquito por el pitón izquierdo. Su única falta ha sido la blandura de manos, por lo demás, han dado buen juego y han permitido que los toreros se lucieran.

Curro Fetén, con Dámaso Gómez en la habitación del hotel la mañana de su alternativa en Barcelona.