Almería Feria de la Virgen del Mar 24 a 28 agosto de 1965

El verbo fluido y fácil de su muleta que con hondura clásica, con sencillez suma, explica lo que es el toreo al natural largo y templado.

Faena de nudo en la garganta y galopar desenfrenado de diez mil corazones

Tres maestros, tres estilos y una sola verdad 

 

Día 24 de Agosto de 1965
 
6 Toros de Salvador Gavira
- Curro Romero
- Manuel Benítez “El Cordobés”
- “El Puri”
 
TRES OREJAS Y RABO CORTÓ MANUEL BENITEZ EL CORDOBÉS EN LA PRIMERA CORRIDA DE TOROS DE LAS FIESTAS EN HONOR DE LA VIRGEN DEL MAR. GRAVE COGIDA DE CURRO ROMERO.- 24-8-65
 
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Almería, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.-
 
Es de admirar la creciente afición que hay en Almería. Año tras año sus carteles feriales van ganando en categoría y esplendor y los de este año, son de los que no tienen posible superación. Esta tarde con el cartel de no hay billetes, puesto desde hace tres días, han hecho el paseo Curro Romero, Manuel Benítez “El Cordobés” y Agustín Castellano “El Puri”, que sustituía a Manolo Amador, herido ayer en Dax. La corrida anunciada del Marqués de Domecq, ha sido cambiada por otra de Don Salvador Gavira, que ha cumplido superiormente con los montados, acusando aspereza y genio los tres primeros y cumpliendo los otros tres. Al quinto, a petición de Manuel Benítez, se le dio la vuelta al ruedo.
 
Curro Romero ha tenido la desgracia de ser herido de gravedad por el primero de la tarde, al que había toreado muy bien con el capote en lances de saludo y un precioso quite por verónicas y realizado una pinturera labor muletera entre olés y música. Al cobrar la estocada el toro le cogió por la pierna derecha y le infirió una cornada de unos 18 centímetros que fue calificada como de pronóstico grave. Bojilla, banderillero de Curro, paseó por el ruedo las dos orejas del de Gavira, llevándoselas después al matador a la enfermería. 
 
Manuel Benítez El Cordobés, ha tenido esta tarde un éxito resonante. Jaleado en verónicas al segundo de la jornada tras tomar éste dos varas, llegó a la muleta gazapeando y con cierta aspereza. Expuso el de Córdoba en derechazos de mucho aguante, pero sin que por el fuerte viento reinante por una  parte y el gazapear del toro, ligase faena. Media y descabello pusieron fin al capítulo, dividiéndose las opiniones. Al cuarto, que mató en sustitución de su compañero herido, le saludó con unas verónicas que se jalearon y tras tomar el toro dos varas, le realizó una vistosa  y valiente faena que entusiasmó al respetable. Derechazos, naturales y de pecho fueron coreados por la multitud. Tuvo mucho mérito la faena pues el toro, cobardote, solo pensaba en huir y se refugió en tablas. Pero no importó esto, Manolo le buscó en ellas  y le cuajo un excelente trasteo. Mató de dos medias y hubo oreja con petición de otra y vuelta a la redonda. En el quinto de la tarde, El Cordobés incansable en su exponer y en su casta insuperable, cuajó otra memorable actuación. Ya con el capote puso al público en pie al lograr unas verónicas espléndidas. Una vara tomó el toro a petición del espada que acto seguido quitó por apretadas chicuelinas. Tras brindar al respetable el de Palma del Río, realizó una de las más asombrosas faenas que le recordamos y ya llevamos viéndole muchas. Al compás de la música y entre el continuo jalear de los tendidos, toreó a una distancia mínima, en dos metros cuadrados y jugando maravillosamente la muleta sobre ambas manos. Una faena imborrable de las suyas, en las que el temple, el juego asombroso de su muñeca, hizo que el toreo cobrase emociones y perfiles únicos. Los derechazos se eternizaron en el lento transcurrir de la tela torera y los naturales pletóricos de armonía y grandeza, fueron algo definitivos. Descubrir a estas alturas al Cordobés como un gran muletero sería tanto como decir que uno es Colón. Pero sí podemos decir que este Cordobés de hoy lo vimos hace mucho tiempo cuando pocos creían en él, cuando muchos lo tomaban a broma. Y no, no es broma lo que hace el Cordobés, es una cosa muy seria, tan seria que hay quien se muere de susto viéndole torear. Cómo sería la faena de fuerza vibrante y dramática que pese a pinchar en tres ocasiones antes de lograr la estocada, pese a que el puntillero le levantó el toro, se le otorgaron en medio de indescriptible entusiasmo, las dos orejas y el rabo teniendo que dar dos triunfales vueltas al ruedo en medio del clamor general. 
 
El otro torero de la tierra de los califas, El Puri, en tarde de tanta responsabilidad, está tan valiente que nos pone el corazón en un puño y tan torero que hace que los aficionados le aclamen con auténtico calor. En su primero ha estado francamente superior, lo mismo con el capote que al manejar la franela en una aclamada y musicada faena, en la que ambas manos se movieron con reposo y buen gusto, dentro de ese sitio que solo pisan los valientes auténticos. Cada muletazo era un ay! Y cada ay! quedaba quebrado por un olé. La espada viajó firme y recta, no podía ser de otra manera en un torero todo corazón, pero precisó de cinco intentos de descabello y por ahí se le escaparon los trofeos. Escuchó una gran ovación con salida al tercio. En el sexto volvió a dejar constancia de su valor y buenas formas en unas verónicas que se jalearon. Una vara tomó el toro a  petición del espada, que brindó la muerte de su enemigo a su paisano El Cordobés. Y a tal señor, tal honor. La faena fue un canto al valor, a la entrega de un muchacho que quiere situarse en el toreo. Música y olés premiaron toda su variada labor muletera, pero de nuevo la espada en dos pinchazos y estocada, dejaron sin trofeos al bravo torero de Bujalance que dio triunfal vuelta al ruedo, con petición de oreja.
 
Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea muy buenas noches a todos. 
 
 
Día 25 de Agosto de 1965
 
1 Toro de Juan Pedro Domecq
5 Toros de Julio Aparicio
1 Toro de Juan Salas
Don Ángel Peralta
- Julio Aparicio
- Jaime Ostos
- Manuel Cano “El Pireo”
 
DOS OREJAS Y RABO PARA JULIO APARICIO Y TRES PARA “EL PIREO” 25-8-65
 
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Almería, segunda de su feria, según la manera de ver de Curro fetén, servidor de ustedes.- 
El creciente ambiente ferial de la ciudad y la bondad del cartel de toros y toreros, han hecho que la plaza se llenase hasta la bandera. Y es que en Almería existe una afición entusiasta y enterada como pocas. Un público apasionado que siente en lo más profundo de su ser toda la grandeza de la fiesta. En Almería, el solo hecho de ir a los toros, de ocupar una localidad en la plaza ya es gratísimo. Un cielo azul purísimo, un sol radiante y la belleza del entorno son factores que invitan a pasarlo bien y a los toreros a arrimarse.
 
Una clamorosa ovación acogió la presencia en la puerta del caballero rejoneador Don Ángel Peralta al frente de las cuadrillas capitaneadas por Julio Aparicio, Jaime Ostos y Manolo Cano “El Pireo”. 
 
Abrió plaza Don Ángel Peralta que tuvo la mala fortuna de que el manso toro de don Juan Pedro, le hiriese dos jacas toreras. No obstante el gran caballista ha tenido una actuación brillante, pues ha dado todo un curso de bien torear a la jineta. Rejones de castigo, banderillas a una y dos manos y la rosa, fueron prendidas con su habitual pericia y el público que estaba admirando al caballero de La Puebla, que veía cómo tenía que exponer una y otra vez a las jacas para encelar al manso, le premiaba con atronadoras ovaciones. Don Ángel estuvo a punto de resultar cogido al resbalar su jaca y rodar por el suelo con ella. El toro arremetió contra la montura y la hirió gravemente. Una pena. Tras poner dos rejones de muerte, echó pie a tierra y cuando, tras breve muleteo, mató de estocada, se le otorgó la oreja del manso con la que dio triunfal vuelta.
 
Siguiendo la brillantísima trayectoria de éxitos que viene obteniendo Julio Aparicio, ha tenido una enorme actuación en el primero de su lote, un toro bravísimo al que Julio ha toreado de forma admirable con capa y muleta. Y es que el madrileño, encastado y vibrante como nunca, magistral en la arrolladora galanura de su estilo, ha opuesto a la bravura de su enemigo, su bravura y temperamento, su ciencia torera hecha arte y la madurez magistral de un oficio que le ha llevado a las más altas cumbres del toreo. Su capote se ha recreado en la perfecta ejecución de lances fundamentales y la verónica templada y torerísima de abierto compás y juego de brazos perfecto, ha tenido clamoroso eco en los abarrotados tendidos. Y con la muleta, Julio dictó otra imperecedera lección en la que sobre el fundamento del temple y la armonía, construyó una obra de grandes dimensiones, una faena magnífica de fondo y de forma, una labor muletera en la que ambas manos dieron mensaje exacto de la grandiosidad de su toreo. Y así, junto a la largura y templanza de sus derechazos, junto a la grandiosa sencillez  de sus naturales de amplio trazo, la ligazón de las series con los apretados pectorales, pusieron al público en el disparadero. Una faena enorme, una de las mejores que llevamos vistas esta temporada, en la que Julio Aparicio justificó sobradamente el porqué de su presencia en los ruedos. Toreando así, ligando así los pases, ejecutando las suertes con tal dominio, sabiduría y arte, se puede estar mandando en el toreo muchos años y al parecer, el maestro madrileño tiene el proyecto de seguir por mucho tiempo dando lecciones de poderío y arte por los ruedos. Mató de una gran estocada y se le otorgaron las dos orejas y el rabo de su enemigo, con cuyos trofeos dio triunfales vueltas entre clamores, dándosele también la vuelta al toro. El cuarto es manso, no es de esos toros a los que se les puede sacar partido. Pero como Aparicio quiere, como puede su ciencia sobre la mansedumbre y media arrancada de la res, como expone y porfía sobre ambas manos, se le ovaciona fuerte cuando lo finiquita de media bien puesta. 
 
Para Jaime Ostos ha sido el peor lote del encierro. Un primer toro peligrosísimo y un segundo de Salas mansón y con genio, hacen de su lote un par desagradable a mas no poder. Pero Jaime se remonta sobre la adversidad que parece perseguirle de un tiempo a esta parte y está en plan de valiente y de torero que no se entrega, que lucha y expone hasta vencer. Mil cornadas le tiró su primero, pero Jaime opuso su casta indomable, su genio al sentido y peligrosidad de su enemigo y lo mató colosalmente de una enorme estocada. No podía torear con lucimiento, pero podía matar a su enemigo y en esto el astigitano puso el corazón y el público que supo ver su gesto le ovacionó. Con el manso toro de Salas vuelve a estar valiente a ultranza y vuelve a dar fe de su casta, de su coraje, de su temple asombroso de torero enrazado, cuajando una  emotiva faena en la que expuso sobre ambas manos. Tras señalar un pinchazo en los medios, cobró una estocada para la que usó como muleta su propia montera. Se amorcilló el toro y la cosa fue premiada con una clamorosa ovación con saludos. Esperemos que la mala racha de toros difíciles que viene sufriendo Jaime Ostos se rompa pronto, el muchacho lo merece de veras.
 
El Pireo ha tenido una actuación triunfal en sus dos toros a los que ha toreado superiormente con el capote en verónicas de muy fina ejecución y que por lo mismo se han premiado con grandes oles y ovaciones. Sus dos enemigos han llegado a la muleta en idénticas condiciones, aplomados y quedadísimos, pero en ambos el famoso matador de toros cordobés ha triunfado de forma rotunda. Porfiando una barbaridad, pisando terrenos prohibitivos, ha cuajado dos espléndidos trasteos en los que ambas manos se han movido con temple y mando, con clásicos acentos. Si buena fue su primera labor muletera, mejor resultó la que llevó a efecto en el toro que cerró plaza , al que toreó con tal perfección, con tan marcado estilo, que las gentes se entusiasmaron con más que sobrada razón. Sus naturales tuvieron sobre todo eso tan difícil de lograr, naturalidad, y los derechazos, de pecho y por alto, garbo y prestancia, emoción auténtica, sabor a toreo de verdad.
 
Pudo haber desorejado a sus dos enemigos por partida doble, pero en su primero perdió los máximos trofeos por precisar de dos pinchazos y estocada, quedando el premio en oreja y triunfal vuelta a la candente. Al que cierra plaza lo pasaporta de una en buen sitio, pero el toro tardó en caer y la presidencia solo le otorgó las dos orejas de la res, en medio de fuerte petición de rabo. Tarde redonda de este Manuel Cano El Pireo, que día a día va engrandeciendo su toreo y con él la fiesta misma.
 
Julio Aparicio y El Pireo salieron en triunfo de la plaza, en medio de una gran ovación de despedida, extensiva a su compañero Jaime Ostos.
 
Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro fetén, servidor, les desea muy buenas noches.
 
 
Día 26 de Agosto de 1965
 
6 Toros de Fermín Bohórquez
- Antonio Ordoñez
- Joselito Huerta
- Fermín Murillo
 
TRES OREJAS Y RABO PARA ANTONIO ORDÓÑEZ Y DOS PARA FERMÍN MURILLO 26-8-65
 
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Almería, tercera de feria, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.-
 
Hoy ha vuelto a vestir el toreo sus mejores galas con la presencia en el ruedo almeriense del mago de Ronda, que ha hecho el paseo en unión del gran torero aragonés Fermín Murillo y del joven matador de toros granadino Curro Montenegro, para pasaportar una corrida de don Fermín Bohórquez.
 
Y este Antonio Ordoñez, artista de marcados acentos ortodoxos, ha tenido una tarde redonda, de clamor. Primero puso el cartel de no hay billetes y después dio las lecciones del mejor toreo en los dos nada fáciles toros de Bohórquez que le han tocado en suerte. Comenzó el rondeño a hacer grande la tarde con unas verónicas de ensueño al que abrió plaza. Fueron unos lances en los que templó de maravilla la áspera acometida de su enemigo. Todo el toreo se puso en pie y todos los aficionados supieron de la  grandiosidad del lance fundamental en manos de tan preclaro artífice. Y desde este mismo momento la corrida cobró aires de grandeza y el toreo aires de autenticidad suma. Unas chicuelinas galleadas muy enjundiosas sirvieron para llevar el toro al caballo para recibir dos varas. Aplomado, tardo y con genio, llegó la res a la muleta privilegiada del rondeño, que a fuerza de torería, de dominio, sabiduría y mando, lograba inventarle al toro una faena que no tenía. Unos ayudados ayudados por alto a manera de prólogo y ya entre el clamor de la multitud, derechazos de temple admirable, de mando absoluto, a los que ponía remate con garbosos y sentidos pectorales. También la mano izquierda, en naturales definitivos, puso su contribución al éxito de la redonda faena y cuando mató de una estocada, se lo otorgó la oreja de su enemigo, con petición de mayores lauros para el coloso. El cuarto, salta de salida al callejón. Antonio lo recoge con seis verónicas y media en las que no cabe mayor reposo, temple y armonía. Otra vez en la plaza ese run-run que sólo despiertan las cosas inusitadas del toreo. Y de nuevo en la plaza un torero, un rey de la fiesta que se llama Antonio Ordoñez, que dicta lecciones claras y puras de lo que es el toreo. La galanura de su estilo, la prestancia magnífica de su figura, hacen con el toro un todo armónico de singular belleza. Toreo a cámara lenta. Toreo en el que se paladean todos y cada uno de los muletazos, toreo en el que el temple admirable de su muleta borda, cincela, esculpe, una treintena de muletazos sobre ambas manos que pasarán a la historia del toreo. Toreo por todo lo grande. Toreo de Antonio Ordóñez, dueño y señor del mando, del temple y de la armonía maravillosa, verbo fluido y fácil de su muleta que con hondura clásica, con sencillez suma explica lo que es el toreo al natural largo y templado, lo que es el toreo en redondo y sobre todas las cosas lo que es ligar, iniciar y rematar las suertes limpiamente. Cuadra el toro y la plaza que era un hervidero de entusiasmos, pide al maestro que siga toreando. Antonio complaciente accede a ello y tras unos muletazos muy logrados cuadra de nuevo al de Bohórquez, se perfila el torero muy en corto y por derecho, marcando los tiempos y cruzando limpiamente, entierra todo el acero en el ático de su enemigo, que rueda a sus pies. El entusiasmo es indescriptible, la plaza esta blanca como un canto a la pureza del toreo del rondeño y se le otorgan las dos orejas y el rabo de su enemigo con triunfal paseo por el ruedo, al que caen toda clase de prendas de vestir en desbordante manifestación de complacencia por el éxito del Mago de Ronda, que tiene que saludar repetidas veces desde los medios para recoger la enorme ovación que se le tributa. 
 
El gesto de Fermín Murillo de venir a la feria sin estar completamente restablecido de su percance en Dax, dice mucho en honor de la casta y el pundonor profesional del aragonés. Pero ya se sabe que Murillo es torero de gestos y de gestas. Un torero de corazón tan grande que no le cabe en el pecho y no ha querido faltar a la cita con esta afición andaluza que fue la primera que le dio el sí de Despeñaperros para abajo. Y ha venido Fermín como siempre a darlo todo, a entregarse en cuerpo y alma, con su torero recio, grave y profundo. Un torero que día a día va ganando en calidad, porque en oficio y valor es imposible. Había sido jaleado en verónicas de saludo y quitado por apretadas chicuelinas cuando cambió a su enemigo tras tomar éste dos varas. Un breve trasteo y se echa a la izquierda la muleta y al son de la música y las ovaciones, ligó varias series de pases naturales en las que llevó superiormente toreado a su enemigo. El toro no va bien por el pitón derecho, pero Fermín quiere probarlo. Al iniciar el primer muletazo, el toro se le vence y le coge con aparato. Resentido por la fuerte paliza, pero con el ánimo firme, volvió el baturro al toro para seguir como si la cosa no hubiera ido con él, toreando por naturales y otros por alto. Mata de pinchazo, media y descabello y recibe una gran ovación con saludos. En el quinto cuajó unas excelentes verónicas y tras llevarlo al caballo con artísticas chicuelinas para que tomase una vara, pide el cambio. Y ya está armada. Con una faena seria, de torero enterado, de torero valiente, de torero que sabe torear con limpieza y hondura, por derechazos, naturales y de pecho, amén de otros pases de adorno muy vistosos y que promueven gran entusiasmo. Mató de dos pinchazos y media estocada y se le otorgaron las dos orejas con las que dio triunfal vuelta a la candente. El pundonor, la casta y la hombría de Fermín Murillo habían triunfado nuevamente. 
 
El tercer espada de la terna es un torero modesto, Curro Montenegro. Un torero modesto que tiene valor y que tiene deseos de salir de ese puesto que ocupa en el escalafón. Os varas tomó el primero de su lote, al que le realizó una valiente y variada labor muletera, pese a que el toro con acusado genio y áspera acometida cuando se decidía a embestir, era tardo y deslucido a mas no poder. Los deseos evidentes del muchacho chocaron contra el mal estilo de la res, a la que pasaportó de pinchazo y estocada. Al sexto lo saludó con unas buenas verónicas que se aplaudieron menos de lo que en realidad merecían. Tras tomar el toro tres varas, brinda al público el granadino, que está con el de don Fermín valiente hasta la temeridad, con una faena en la que ambas manos se emplearon de firme, haciendo que sonase la música y los olés en los graderíos. Muy cerca, con buen son torero, cuajó una buena faena que de haber sido coronada con el acero, a buen seguro hubiera merecido el premio de algún trofeo, pero con la espada pintaron bastos y todo quedó en aplausos de despedida.
 
La corrida de don Fermín peleó con los montados como queda dicho y acusó genio y el defecto de llegar casi todos los toros, aplomados al trance final. Menos mal que los toreros, especialmente Ordoñez y Murillo, estuvieron por encima de ella.
Y por hoy nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor, les desea a todos muy buenas noches.-
 
 
Día 27 de Agosto de 1965
 
6 Toros de Hºs Felipe Bartolomé
- Jaime Ostos
- Manuel Benítez “El Cordobés”
- Curro Montenegro
 
EN UNA MEMORABLE TARDE DE TOROS, JOSELITO HUERTA CORTA DOS OREJAS, CUATRO Y DOS RABOS JAIME OSTOS Y DOS Y RABO EL CORDOBES, SALIENDO TRIUNFALMENTE EN HOMBROS. 27-8-65
 
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Almería, cuarta de su feria, según la manera de ver de Curro fetén, servidor de ustedes.
 
Esta cuarta corrida de toros será de las que pasarán a la historia taurina de Almería. Los aficionados de aquí no recuerdan otra tarde más memorable y más completa que las que han ofrecido a la afición almeriense Joselito Huerta, Jaime Ostos y Manuel Benítez El Cordobés, al lidiar con suprema maestría los seis toros de Santa Coloma que había preparados para el caso.
 
Joselito Huerta ha tenido a lo largo y ancho del festejo un éxito de clamor. Es, sin lugar a dudas, el mejor torero de Méjico en la actualidad y goza con acrecentar día a día, festejo a festejo su cartel de torero enterado, fino y valiente a carta cabal. Esta tarde ha toreado superiormente al primero de su lote con el capote. Sus verónicas de saludo y su emocionante quite por gaoneras, han levantado verdadero entusiasmo. Y ya con el público entregado, dio comienzo a su labor muletera con unos ayudados por alto en los que se pasó a su enemigo muy ajustadamente y que se acogieron con olés y música. Vino después un espléndido toreo sobre ambas manos en el que el azteca templó de maravilla y jugó a la perfección el engaño en series de muletazos muy logrados. La faena, variada y artística a la par que valerosa, tuvo el complemento final de unos pases por alto en los que se pasó con justeza a su enemigo y que calentaron aún más el cotarro. Una gran estocada puso en sus manos las dos orejas de la res viéndose obligado a dar dos triunfales vueltas al ruedo, pues el entusiasmo del respetable no decaía. Volvió a ser aclamado al torear por verónicas al cuarto de la tarde al que realizó otra aclamada y jaleada labor muletera en la que la música jalonó su brillante labor. Pases y más pases fueron fluyendo de su templada muleta y de no haber fallado con el acero, sin duda alguna hubiera cortado los máximos trofeos. Pero no fue así y tres pinchazos antes de lograr la estocada, dejaron el premio en triunfal vuelta al ruedo.
 
Se rompió el maleficio que parecía seguir al gran torero de ´cija Jaime Ostos. Por fin la racha de toros imposibles parece haber quedado atrás, aunque no crean por ello que le han tocado esta tarde dos toros de dulce. Nada más lejos de la realidad. Lo que ha ocurrido ha sido que los santacolomas que ha pasaportado han sido medio manejables y como el torero está a la que salta, apenas les ha visto un ventanal por el que buscar el éxito, lo ha logrado y en grande. A sus dos toros los ha toreado superiormente a la verónica. Verónicas que ha fundido en ambas ocasiones con unas chicuelinas de asustantes apreturas. Y por iguales lances, galleados, ha puesto en suerte a sus dos enemigos por lo que la plaza ha vibrado de justo entusiasmo. Su primero llegó a la muleta con poca fuerza por lo que su acometida quedaba en una media arrancada, sosota y sin brío. Pero ahí estuvo el primer mérito del astigitano, que con un toro así, con un toro deslucido por su sosería, le cuajó una de las mejores faenas que se han visto en esta feria. El toro quería quedarse corto pero el espada le llevaba cada vez más largo, en pases en los que el imperativo de su mando hacia que el toro siguiese como cosido a la mandona muleta que le llevaba y traía con temple admirable. Y así fue en los derechazos como en los naturales y cuando el toro había aprendido a embestir, cuando supo quién era el que en realidad mandaba, el toreo adquirió categoría aún mayor y los naturales fueron antológicos y los de pecho, definitivos. Un pinchazo y una superior estocada hicieron morder el polvo a su enemigo y el astigitano, triunfante, paseó por dos veces por el ruedo las dos orejas y el rabo de su enemigo. Al quinto le realizó otra grandiosa labor muletera en la que el valor sin tacha de Jaime, su espléndido oficio y el arte que imprimió a los muletazos, hicieron que los tendidos le ovacionasen clamorosamente. Sin ceder un palmo de terreno a su enemigo, pisando inmejorable sitio, toreó ora con la derecha, ora con la izquierda, en muletazos de trabazón y mando insuperable. Otra gran estocada puso fin al capítulo y Jaime Ostos paseó repetidamente pro el ruedo las dos orejas y el rabo de su enemigo y fue despedido con una gran ovación al abandonar la plaza. Por fin ha vuelto a sonreír el León de Écija y por fin el matrimonio Carrasco, sus íntimos amigos y seguidores han gozado con la alegría de su torero.
 
Cierto artículo publicado en un diario madrileño había puesto a las gentes con gesto torcido con El Cordobés. Pero este público de Almería, caballeroso y cordial como pocos, ha comprendido que el fenómeno de Palma del Río no tiene nada que ver con los comentarios que otros hagan. Manolo se ha tenido que jugar la piel en su primero como se la juega siempre, pero hoy más, para hacer que el público se le entregase. Unas verónicas de recibo muy buenas y emotivas, fueron acogidas con grandes olés, entre los que se entremezclaban los pitos de sus antis. Pero con la muleta formó el de Córdoba una de sus acostumbradas escandaleras triunfales, en una faena en la que se arrimó como nunca, en una faena en la que toreó cómo y cuánto le vino en gana, con alardes valerosos de molinetes de rodillas y otros muletazos de igual guisa y series logradísimas de pases sobre ambas manos con los que poco a poco, iban siendo apagados los pareceres disconformes sobre una situación en la que nada tuvo de culpa el torero. La faena musicada y aclamada, tuvo el sello impresionante de un valor a toda prueba, de una entrega total. Un pinchazo, media y dos golpes de cruceta, dejaron el premio a la emotiva faena en una gran ovación. Pero le quedaba un toro, el sexto y en él Manuel Benítez se remontó sobre su propia fama de torero genial y arrollador y formó la que no está en los escritos con unos lances a la verónica enormes y una faena de las que pasan a la historia. Una faena en la que desde los doblones de rodillas en tierra hasta que rodó el toro a sus pies de pinchazo y estocada, fue todo un canto al valor, a la entrega total y absoluta de un hombre, de un torero que sale día tras día en todos los toros, dispuesto a darlo todo, a entregarse en cuerpo y alma, olvidando fama y fortuna. Pero tiene que ser así. El Cordobés no concibe el toreo bajo otro prisma que el de la apasionada y apasionante entrega y por ello la plaza ha vibrado, ha crujido en sus cimientos y se ha alborotado como nunca. Y es que lo que ha hecho esta tarde a este sexto toro es para contarlo. Grandiosidad en los derechazos, majestad impresionante en los naturales y de pecho y genial improvisación en los adornos y alardes de valor que han encalabrinado a las gentes. Faena de nudo en la garganta y galopar desenfrenado de diez mil corazones. Faena en la que todo el mundo parece que va a ser el primero en saltar al ruedo para coger al torero en triunfo. Una faena a la que le dieron las dos orejas y el rabo, le pasearon en hombros y así se lo llevaron de la plaza. Joselito Huerta, Jaime Ostos y El Cordobés, en una tarde de clamoroso éxito.
 
Y nada más, hasta mañana a esta misma hora, Curro Fetén, servidor les desea muy buenas noches.-
 
 
Día 28 de Agosto de 1965
 
6 Toros de Curhal
- Paco Camino
- “El Viti”
- José Fuentes
PACO CAMINO, SANTIAGO MARTIN “EL VITI” Y JOSE FUENTES PONEN UN BROCHE DE ORO A LA FERIA ALMERIENSE: DOCE OREJAS Y CUATRO RABOS. LOS TRES ESPADAS EN HOMBROS 28-8-65
 
Comentario a la corrida de toros celebrada esta tarde en Almería, quinta y última de su feria, según la manera de ver de Curro Fetén, servidor de ustedes.
 
Pasará mucho tiempo y en Almería se seguirá hablando de la corrida de esta tarde en la que, con reses del ganadero portugués Alberto Cunhal patricio, Paco Camino, El Viti y José Fuentes, han tenido una actuación cumbre. No recordamos mayor entusiasmo entre el público, como tampoco recordamos una corrida tan completa como la que esta tarde han dado estos tres inconmensurables artistas del toreo. Porque esta tarde en el alegre coso almeriense –mantones de manila adornando los palcos, sombreros anchos lucidos por guapas mujeres- el toreo ha brillado como nunca en su más pura y ortodoxa concepción y tres maestros, tres estilos y una sola verdad, han ofrecido a la asombrada y entusiasmada multitud lo mejor de su arte.
 
Y en esta tarde almeriense con olor a nardos y a mar, Paco Camino ha toreado como nunca, superando lo que parecía insuperable de sus grandiosas faenas de Valencia, Málaga, San Sebastián, Bilbao… Y Paco camino ha jugado al toro –no en balde es el niño sabio del toreo- y ha jugado con una tranquilidad, con una elegancia, con una maestría y un dominio verdaderamente admirable. No se puede estar mejor que como ha estado el de Camas con capa y muleta. Verónicas de alado trazo y dos quites de oro que han puesto a los aficionados con las manos en la cabeza asombrados de tanta gracia, armonía y duende. Con la franela ha estado en su primero hecho un maestro, un artista valiente. Paco ha toreado con su habitual buen aire, con su excelente estilo, con la pureza inmarchitable de su toreo, en series de muletazos en redondo y al natural, en pases variados y artísticos en los que la armonía presidía todo. Faena cumbre de Paco Camino en la que toreó con gusto, con recreo y con gracia. Una gran estocada puso en sus manos las dos orejas y el rabo del de Cunhal, con cuyos trofeos paseó triunfalmente por el ruedo. Pensamos que aquello no se podía mejorar, pero el camero vino a demostrar que estábamos en un error con una faena enorme, de época. Con una labor muletera enfebrecida, rabiosa y valentísima, sin perder el control, con suprema facilidad, con emoción estética y dramática que nos ponía la piel de gallina, dio comienzo a su imperecedera obra con unos doblones rodillas en tierra, que ligó con un gran pase por alto con las dos rodillas hincadas en la arena. Y desde ese momento aquello fue la locura. Caían al ruedo sombreros mientras Paco Camino esculpía una faena en la que no cabe mayor templanza, mas arte ni mayor armonía. Una faena en la que cada pase al natural fue un monumento al mando, temple y dominio, en los que los derechazos de tersa, pura y limpia muleta, se hacían eternos, en la que los pases de pecho, largos y hondos, los de costadillo de gracia pura sevillana y hasta las giraldillas tuvieron categoría de cosa grande. Una faena en la que siempre puso el torero la muleta por delante, hasta donde llegaba el brazo, de pases limpios, perfectamente iniciados y mejor rematados, en los que toda la belleza tuvo su asiento y en la que toda la inspiración floreció con singular donaire. Poniendo cartel de estoqueador puro y fino, una gran estocada, descabello a la primera y aquello fue el delirio. Dos orejas, rabo, petición de pata y dos triunfales vueltas al ruedo en medio de atronadoras ovaciones y ese run-run especial que solo levantan con su toreo las figuras auténticamente grandes.
 
Y el hombre de Salamanca, serio, grave como los encinares de su tierra, seco, con la pureza y sequedad de su tierra castellana, Santiago Martín El Viti, que se hace más que nunca acreedor del remoquete de S.M. El Viti. Y se le entrega el público porque Santiago da dos lecciones de pureza, de honradez, de hombría y de clasicismo con dos toros nada fáciles. Un primer toro que no tiene fijeza y un segundo tardo, distraído y que desparrama. Y la tarde se hace un clamor en verónicas de cargazón y temple definitivas en las que el de Vitigudino borda el más puro y auténtico toreo fundamental con la capichuela. Verónicas que levantan oleadas de entusiasmo y que cierra el salmantino con medias antológicas. La plaza ruge en vítores y así en sus dos toros, tremendamente emotivo, fundamental y hondo, clásico y elegante, el público se le entrega sin condiciones. Y con la franela, dos faenas en las que la fuerte torería de Santiago en toreo diestro de temple insuperable y naturales de largueza de mano pródiga y rumbosa en el porfiar para sacar muletazo tras muletazos en los que va engrandeciendo la fiesta misma. Muletazos en los que templa, liga y manda llevando superiormente embarcados a sus enemigos en un alarde de torería, de sublime entereza, de grandeza. Y con la espada, vuelve a ser el rey de la suerte suprema y vuelve a elevarse por encima de su fama de estoqueador en dos estoconazos espléndidos de los que ruedan ambos enemigos. La apoteosis llega a su cumbre. Dos orejas y rabo en su primero y dos orejas en el segundo, que fue pitado en el arrastre. Santiago Martín El Viti, serio, grave, señor, recorrió el ruedo en triunfo siendo portador de los galardones que le habían sido otorgados con toda justicia. 
 
José Fuentes por no ser menos, está también en figura cumbre, de época y torea como no se puede mejorar. Ortodoxo, pulcro en el hacer y concebir, da una tarde de toros de las que por sí solas encumbran a un torero en las más altas cimas de la tauromaquia. Y está imponente en su majestuosa grandeza, en verónicas de pausado giro, de abierto compás. Verónicas en las que lleva como cosido a los vuelos de su planchado capote a sus enemigos. Y las medias son el contrapunto de su perfecta ejecución del lance primordial del toreo. Verónicas de desmayado acento, de cargazón y juego de brazos admirable, en las que no hay sitio para la posible comparación. Y este José Fuentes tiene la elegancia, la sobriedad y majestad innata que trae a la fiesta la verdad autentica del toreo. Sus derechazos de adelantada muleta, de lento giro, de cargazón y mando de una muñeca de privilegio, de una cintura y una cabeza que es una de las privilegiadas de la fiesta. Es también un canto al pase de pecho, largo, hondo, de pitón a rabo. De pase de pecho que se hace cartel de toros, lento, templado, soberbio en su grandeza. Y es también la estocada, la suerte suprema en la más pura ejecución al primero de su lote. Es la estocada atacando recto y enterrando el acero hasta la misma mano en la misma cruz. Y es el clamor y la consagración definitiva en la vuelta al ruedo con sus compañeros de cartel. Y en el segundo, otra gran estocada, pero dos golpes de cruceta dejan reducido el premio a las dos orejas y a la triunfal salida en hombros en unión de Camino y El Viti como homenaje a las tres verdades de la fiesta. 
 
La corrida de Cunhal Patricio dio el juego que queda reflejado en este comentario, cumpliendo muy bien con los montados.
Y por hoy nada más. Desde Almería despidiéndonos de su feria, Curro fetén, servidor, les desea muy buenas noches a todos.